Un año de mejores cosas

Nos pasamos la mitad de Diciembre diciéndonos cuánto cambiaremos el próximo año, y toda la noche de año nuevo sentimos que este será el año en que finalmente logremos cumplir todos los propósitos que nos pusimos para ser mejores.

Sentimiento que lastimosamente dura entre 7 y 14 días, porque sencillamente no somos realistas. No solo nos proponemos cosas que sabemos serán imposibles de lograr, sino que también pensamos que ser mas específicos no sirve de nada.

Por ejemplo, debemos dejar de confundir propósitos con deseos:
“Bajar de peso” es un deseo.
“Bajar 3 kgs.” es una meta.
“Bajar 3 kgs. en 3 meses” es un propósito medible. 

¿Cuál te motiva más? A mí el tercero, porque cuando persigues un propósito concreto que además puede medirse a medida que avanzas, tienes más probabilidades de conseguirlo, sin renunciar después de 7 o 14 días. Pero aún así, mucha gente comete el error de no especificar exactamente lo que quiere lograr, y todos esos propósitos que sonaban tan bien en año nuevo, son casi inalcanzables a la mitad. Pero no tiene por qué ser así. “Viajar más seguido” es un deseo. “Viajar a Nueva York este año" es una meta. “Ahorrar 100 dólares al mes para viajar a Nueva York en Diciembre de este año” es un propósito medible. Y seguramente te sentirás más motivado a hacer todo lo posible por conseguirlo. Es muy fácil, y mucho más efectivo.

Ahora, puedes probarlo hoy mismo al terminar de leer este post. O mañana, a mitad de Enero, porque ¿sabes qué? No cambia nada. Un año de mejores cosas empieza cuando tu quieras que empiece, de hecho no tienes por qué esperar al 1 de Enero, o al 1 de Abril, o al primer lunes del mes de tu cumpleaños para proponerte lograr algo; porque al esperar solo retardas más los resultados. Tienes que empezar cuanto antes, y ser específico con tus propósitos, que además no tienen por qué llevarte horas pensando. Pueden ser desde las cosas más simples que te puedas imaginar hasta aquello que quisiste hacer desde hace tiempo. 

Comenzar un blog.
Aprender un nuevo idioma.
Viajar más seguido.
Saldar tus deudas.
Planear tu retiro.
Leer un libro por mes.
Hacer más ejercicio.
Comer mejor.
Dejar de fumar.
Darte desafíos.
Consumir menos.
Crear más.

Las mejores cosas en la vida no esperan al primer día del año para ser planificadas, ni pasan de un día para el otro. Pero para que pasen, tienes que dejar de tratarlas como cosas y empezar a verlas como decisiones. Escoge cualquiera de la lista de arriba o crea la tuya propia, ajústala en forma de un propósito que puedas medir, empieza ahora mismo y termínala sin excusas. Tu decides.