Si faltan inversionistas, es porque faltan ideas

Silicon Valley, en California, es el lugar que más ideas, empresas y emprendedores ha generado incluso en épocas de crisis, cuando varios bancos cerraban en la otra parte de Estados Unidos.

Google, Apple, PayPal, Intel, y muchísimas otras empresas, nacieron gracias a un ecosistema espectacular; donde la meritocracia, la tolerancia al riesgo y la búsqueda del éxito (en lugar del miedo al fracaso), hacen de Silicon Valley la capital innovadora del mundo, y un ejemplo a seguir para transformar completamente la economía de un país.

¿Y si Bolivia o Latinoamérica tuvieran algo que aprender de todo esto, qué sería? Pues todo, porque la verdad es que estamos muy lejos de Silicon Valley, y de ese espíritu de hacer las cosas por el gusto de hacerlas, y de intentar de nuevo si fallamos. Estamos lejos de ese espíritu que ha hecho de Estados Unidos una gran máquina de innovación y desarrollo que sabe que siempre gana, porque si fallan unos, el éxito caerá en otros. Ese espíritu de la confianza y del “por ti me la juego” de todos aquellos que invierten en grandes emprendedores, más que en grandes ideas. 

Por eso no sirve de nada aprender, si antes no deseamos hacerlo. Es inútil tratar de copiar el éxito de Silicon Valley, si antes no nos educamos. Necesitamos gente brillante y que quiera cambiar las cosas, gente que crea en su país y que construya un futuro diferente para todos, gente que exija mejores maestros y menos vendedores de humo, gente que tenga hambre de aprender lo que quiera y que si no lo consigue que lo busque sola (gracias por todo, internet). Necesitamos jóvenes que se diviertan dando vida a sus ideas, en lugar de pasar el tiempo viendo TV o jugando videojuegos. Jóvenes que creen empresas y no “startups", productos y no páginas de Facebook, ingresos y no proyecciones.

Educarnos y dejar de preocuparnos por participar en eventos donde el premio sea un viaje a “Silicon Valley”, solo para aprovechar la oportunidad de pasearse por Google o Apple soñando con crear algo parecido en Bolivia o Latinoamérica. Dejar de preocuparnos por ser el próximo “Steve Jobs” u otro “CEO” conocido (esa idea solo genera egos y falsas realidades), cuando nuestra experiencia y realidad es lo único que importa, estemos donde estemos. 

Educarnos, y dejar de quejarnos porque faltan inversionistas cuando ni nosotros estamos dispuestos a arriesgarnos por nuestras propias ideas. Dejar de creer que haciendo una alternativa boliviana a algo (el “Facebook" boliviano, el “EasyTaxi" boliviano, etc.), es una mejor idea que enfocarse en las verdaderas necesidades de donde vivimos; y entender que aunque no haya nada de malo en querer copiar algo que ya exista en otros lugares, las probabilidades de éxito son mucho menores.

Educarnos, y cambiar nuestra forma de pensar y de emprender; porque si faltan inversionistas en Bolivia, de esos que se arriesgan a invertir por las personas más que por las ideas, es porque básicamente, ese tipo de personas en Bolivia hay muy, pero muy pocas.