Derriba las fronteras que te rodean

Aún me acuerdo la primera vez que trabajé con un cliente internacional, fue además el primer cliente que tuve en mi nueva vida de diseñador freelancer, mucho antes de crear SlideStudio.

Una nueva vida en donde respondía con “Diseño presentaciones efectivas en PowerPoint y Keynote” todas las veces que me preguntaban a qué me dedicaba. Sonaba demasiado poco, raro, específico para un mercado como el boliviano y lo sabía, porque estaba ofreciendo un servicio enfocado en un nicho muy pequeño (cualquiera que hace presentaciones y/o quiere mejorarlas); de hecho me tomó bastante tiempo conseguir clientes allá, así que decidí olvidarme que estaba en Bolivia y me enfoqué en un mercado mucho más grande: el resto del mundo.

Al principio puede asustar, porque no sabes nada de cómo se puede trabajar con gente afuera de tu país, y te preguntas si todas esas dudas que pasan por tu cabeza pueden o no ser verdad (“Si no tengo clientes aquí, ¡cómo voy a tener clientes afuera!”), pero al menos tenía que intentarlo. Había visto y leído historias de éxito en internet que además quería replicar, faltaba solo que me meta de lleno en ese objetivo. Rápido. Y si las empresas bolivianas no entendían mis servicios, seguramente las empresas de afuera los recibirían con mucha emoción. Y así fue.

El viaje obviamente, no ha sido ni rápido ni fácil, pero estoy seguro que puede replicarse a cualquiera que así lo desee. Yo te animo a que lo hagas, porque ahora más que nunca, estoy seguro que la mejor decisión que puedes hacer para impulsar tu carrera profesional es derribar todas las fronteras que te rodean. Esta es la mejor era para hacerlo, porque nunca antes había sido tan fácil.

Y aquí te doy 5 consejos para que lo hagas cuanto antes.

1. Acepta la realidad

Hoy es posible hacerlo todo. Googlea o lee si no me crees, pero ahora con el internet todas las distancias se han reducido. Deja de mentirte y de conformarte. ¿Cómo es posible, que alguien en la otra parte del mundo no se pueda beneficiar de todo lo que sabes? Imagínate trabajar desde donde sea para una empresa en Estados Unidos, asesorando a parte de su equipo por Skype, 4 horas a la semana. Si lo hago yo, ¿por qué no podrías hacerlo tú? Es verdad, todo esto implica configurar sistemas de pagos en línea, regularizar impuestos, emitir facturas electrónicas, etc.

Y seguramente tendrás que investigar y leer sobre cómo sistematizar y solucionar todas estas cosas, pero si en verdad quieres hacerlo, entonces encontrarás el tiempo.

2. Vuélvete un experto

Tiene que haber alguna forma para que todos los que no te conozcan todavía, lo hagan. Puedes crear un blog o una página web, participar en discusiones en foros relacionados a tu experticia (Quora es un buen punto de partida), exhibir tus trabajos en comunidades específicas (como LinkedIn, Slideshare o Dribbble) o trabajar gratis por unos meses hasta que construyas un buen portafolio. Si, gratis. Cuando haces la transición de una carrera profesional a otra, no haces dinero, y en este caso lo que necesitas hacer es mostrarle a un mundo que aún no te conoce, de todo lo que eres capaz. Cuando yo decidí pasar de la industrialización de papas fritas (para otro post) al diseño de presentaciones, tuve que construirme de nuevo, y aunque parecer creíble y profesional tomó su tiempo, lo hice.

Tu tienes la posibilidad de crear una carrera en la industria que amas, aunque vengas de otra totalmente distinta, solo tienes que tener un compromiso real para hacerlo y mostrarte mientras lo haces.

3. Cultiva tus contactos y cuida tus clientes

Puedes hacer la mejor campaña de marketing en internet o invertir un gran presupuesto en publicidad de Facebook o Google Ads, pero nada se compara a las recomendaciones de tus clientes; el clásico ‘boca a boca’ que al día de hoy sigue siendo la mejor forma de determinar si estas o no haciendo un buen trabajo. Por eso, es mucho mejor invertir en tus clientes actuales (dales el soporte y atención que necesitan, soluciona sus problemas, entrega más de lo que prometes, supera sus expectativas) y en tus contactos (demuestra interés real por lo que hacen, participa de sus propuestas, consume sus ideas y productos, interactúa).

Crear relaciones verdaderas y auténticas es la única forma de crecer profesionalmente, en la internet o fuera de ella.

4. Aprovecha la tecnología

Cuando yo empecé, allá por el año 2009, ya era posible acortar distancias aprovechando la tecnología disponible (a veces solo el correo electrónico era necesario); pero ahora tienes una herramienta para todo lo que te imaginas, y obviamente así las relaciones y tu trabajo diario no sufren en lo más mínimo. Reuniones por Skype o Google Hangouts, llamadas de teléfono por Viber o Whatsapp, comunicación efectiva entre tus clientes y tu equipo de trabajo con Slack o HipChat, envío de archivos de cualquier tamaño con Dropbox o WeTransfer, compartir en las redes sociales de forma rápida y efectiva con Hootsuite o Buffer, hacer y recibir pagos con PayPal o Payoneer. Las posibilidades son realmente infinitas.

Internet tiene todo lo que necesitas para empezar, solo tienes que preguntar.

5. Finge hasta que lo consigas 

La traducción al español de "Fake it 'til you Make it”, la filosofía que promueve el creer que ya tienes en el presente, aquello que quieres conseguir, porque no hay nada más importante que creerte la historia de que no solo puedes luchar contra otros profesionales (o empresas, más grandes y mejores) desde donde estas, sino que también ganar tantos clientes como ellos. Cuando se trata de competencia y visión, no mires ni prestes atención a lo que hacen en tu país, mira lo que se está haciendo afuera, en Europa, en Estados Unidos, o donde sea que estén pasando las cosas que quieres conseguir. Mira lo que hacen tus referentes, comparte con ellos, contáctalos sin miedo, suena, actúa y vete como ellos. Hoy cuando hago diseño, tecnología o social media, siempre veo hacia afuera, porque me abre a más posibilidades, agranda mi mente y mis retos personales, me muestra las tendencias y lo que se viene, de una forma que es imposible ver de forma local. 

Para que otros crean en ti, debes primero hacerlo tu, así que empieza por creer que realmente puedes hacerlo.

 

Ahora es tu turno. Derriba cuanto antes las fronteras que te rodean allá donde sea que te encuentres, aprovecha los tiempos en que vivimos y que nos permiten hacer tantas cosas que antes ni imaginábamos. Empieza a darte cuenta que lo que nos detiene no es más la falta de herramientas o clientes, sino la voz en nuestra cabeza que nos empuja a ser mediocres o a escondernos, porque la verdad es que hay un mundo entero esperando por tus productos y servicios, sólo que aún no los conoce. Hoy, tengo la suerte de trabajar con clientes en más de 15 países y si puedo resumir todo esto en una frase, sería esta: MIRAR AFUERA HA DEJADO DE LIMITAR MIS IDEAS, MIS OPORTUNIDADES, MIS SUEÑOS. AHORA ES TU TURNO.